El desglose de la situación actual de los edificios peritados se traduce en una serie de calificaciones energéticas, de las cuales en la etiqueta que sirve de definición salen dos. La primera es el consumo de energía en kWh por m2 al año, la segunda es la emisión de kg de CO2 por m2, también al año. Y el apartado de medidas de mejora sirve para proponer alternativas que reduzcan el consumo de energía para mantener en las mismas condiciones habitables el inmueble y, por consiguiente, hacer más eficiente energéticamente la vivienda.

¿Mejora del confort o ahorro energético?

Normalmente cuando encaro esta parte de la certificación energética – que suele ser la recta final de la misma -, siempre me planteo la misma disyuntiva. ¿Opto por la mejora del confort sin tener tanto en cuenta el ahorro energético, o por el ahorro energético puro, sin tener en cuenta el confort? Está claro que la solución ideal para cada piso es una armoniosa combinación de ahorro energético y aumento del confort, aunque no siempre se nos pondrá fácil el llegar a dicha solución.

Un ejemplo clásico es la visita a una vivienda con las instalaciones mínimas para cumplir el expediente, típicas de pisos antiguos. Por ejemplo, vivienda de fachadas de una sola hoja, sin aislamiento en fachada, ventanas convencionales y una única caldera como instalación que sirva a agua caliente sanitaria. Cualquier solución que se proponga para mejorar la eficiencia energética de la misma irá acompañada de un considerable dispendio económico, un dispendio que en una gran parte de ocasiones el dueño no podrá o no verá necesario pagar, ya que el confort energético no es una variable a corto plazo. Sí verá con buenos ojos apostar por la mejora directa del confort, esto es, añadiendo una bomba de calor de alta eficiencia energética o metiendo un circuito de radiadores que aproveche la caldera existente.

Otro ejemplo clásico es la vivienda que ha salido muy bien parada de los estudios energéticos, y tiene una calificación bastante por encima de la media. Observamos durante la visita que en ella se han llevado a cabo procesos proyectuales con cierto criterio, o que el mismo dueño del piso ha acometido reformas sin reparar en gastos.

¿Cómo se proponen medidas mejora en este caso?

Pues intentando traducir en partidas informáticas medidas de mejora basadas en la gestión energética, es decir, la auditoría de un inmueble para comprobar si no está gastando demasiada energía con la consiguiente pérdida económica. Si hablamos del programa CE3X, el más utilizado con diferencia por los certificadores, siempre se puede introducir una medida de mejora en forma de archivo .cex entero o incluso abrir un archivo paralelo e ir solapando los datos en los que se basa la susodicha mejora.

¿Qué ocurre con las medidas de mejora que van asociadas a la salud?

Pues que es probable que no se reflejen lo suficiente en el certificado energético mejorado, pero si por ejemplo tenemos que visitar una vivienda cuyo patio de luces sirve de ventilación de todas las calderas del edificio, se pueden proponer las susodichas medidas optando por una mejor ventilación del patio o la sustitución de las calderas por otras más eficientes.

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